Una protección sólida
para las víctimas en la UE
Historias que abren los ojos
Mantén los ojos abiertos. Las víctimas necesitan que estés alerta.
La guerra puede afectarnos de muchas formas. Ser víctima o testigo de delitos cometidos en el contexto de un conflicto armado o de violencia masiva puede causar tanto lesiones físicas como daños psicológicos a largo plazo. Quienes huyen de la guerra corren mayor riesgo de ser víctimas de delitos graves como la trata y la explotación laboral o sexual.
Estos delitos están estrechamente relacionados con el uso de herramientas y plataformas digitales, incluidas las redes sociales o las aplicaciones de mensajes. Entre ellos se incluyen actos como la ciberviolencia, así como el fraude y la falsificación en línea. En situaciones relacionadas con la ciberviolencia, el ciberacoso o la incitación a la violencia o al odio en línea, las TIC permiten difundir los efectos nocivos de estas conductas de forma rápida y generalizada. Esta difusión rápida y de gran alcance puede intensificar el impacto en las víctimas, lo que a menudo provoca daños graves y duraderos.
Un delito de odio de carácter xenófobo es una infracción penal motivada por sesgos, hostilidad o prejuicios hacia las personas debido a su ascendencia o su origen étnico o nacional, ya sea real o percibido. Implica una actitud, prejuicio o comportamiento que rechaza, excluye y, con frecuencia, denigra a individuos o grupos por considerarlos extranjeros o ajenos a la comunidad, sociedad o identidad nacional.
Un delito de odio contra personas LGBTIQ es una infracción penal motivada por hostilidad o prejuicio hacia individuos que son o se perciben como parte del colectivo LGBTIQ, el cual incluye lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales y queer.
La violencia contra los menores abarca cualquier forma de daño, ya sea físico o mental, lesión, abuso, negligencia, trato negligente, maltrato o explotación, incluido el abuso sexual. Puede manifestarse de diversas maneras y puede ejercerla cualquiera, incluso personas cercanas al menor o que ocupan una posición de autoridad, como padres, familiares, personal educativo o cuidadores.
La mayoría de víctimas de la guerra de Ucrania refugiadas en países de la UE son mujeres y niños escolarizados en su lugar de acogida, por lo que la escuela se convierte en uno de los primeros puntos de contacto entre la población local y los refugiados.
El libro «La niña que tenía los ojos bien abiertos» busca concienciar a niños (7 a 10 años) y adultos (padres y profesores) sobre los problemas que sufren las personas que huyen de la guerra y sus derechos.
A través de la historia de una niña refugiada ucraniana que conoce a una niña especialmente observadora en su nueva escuela, se muestra la importancia de prestar atención a los demás para reconocer a las víctimas de delitos (en este caso, aquellos relacionados con la guerra) y ofrecerles apoyo.
La UE garantiza que las víctimas de todos los Estados miembros reciban el apoyo y la protección que necesitan.
Existen organizaciones locales y nacionales que pueden proporcionarte ayuda y apoyo si has sido víctima de delitos o violencia y que pueden explicarte cuáles son tus derechos como víctima.
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